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¿Hablas o Entrenas?

Muchos te escriben o te llaman, te saludan enviando las mejores intenciones respecto del entrenamiento y del Budo…muchos llevan meses, otros años “amenazando” que van a ir a entrenar, que van a llegar al dojo, etc…

rana esperando

Luego, cuando el tiempo pasa  y la relación alumno virtual e instructor se enfría, esas personas se preguntan ¿Qué pasó?…la respuesta es sencilla, el dojo es un punto de encuentro, de unión, desde el cual uno puede proyectar si quiere o si puede una amistad con los Buyus, pero sin duda, aquel que se aleja del dojo o aquel que nunca llega al tatami a cumplir con sus amenazas de entrenamiento,  simplemente no puede esperar que las experiencias compartidas en él y en los viajes de entrenamiento de aquellos que han sido constantes, no marquen una diferencia.

Dicen por ahí que “la mas mínima acción, es mas poderosa que la mas grande de las intenciones”.

rios

El tema es que el no entrenar no te hace una mala persona, pero tiene consecuencias, si fueses un árbol, el dojo y el entrenamiento representarían  el río del cual te nutres, si te alejas, que no te extrañe que tu Taijutsu y la relación con los Buyus, se vaya marchitando hasta quedar petrificada omo un buen recuerdo en el tiempo…

 ;)

¡Saludos!

¡¡¡No te rindas!!!

Es muy difícil entrenar artes marciales y más aun entrenar para ser un guerrero de la paz…nuestra mente rechaza esta idea, la repudia, no la entiende y constantemente nos vemos en la duda, casi empujados a hacer otras artes, o simplemente renunciar.

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Sé que a muchos les pasa…piensan que entrenar tal o cual arte marcial no es realista, no es rápido, no es fuerte…no es MMA, no es de guerra, porque los presupuestos de estas ya desaparecieron, la gente pide mas y mas exigencia, mas y mas técnicas…y a veces, mas y mas violencia.

Pero, desde otro punto de vista, no es tan sencillo entrenar para por principio solo utilizar lo que sabes como  último recurso, entrenar para proteger a otros  y no solo a ti, recuerda que aunque no entrenes artes marciales, tu instinto siempre buscará salvarte…te has preguntado ¿cuánto trabajo hay para lograr que tu mente se interese por otros y que dentro de esa reacción natural este también proteger a otros?

Yo entiendo a los que no están de acuerdo, pero más quiero entender a los que con más o menos tiempo siguen entrenando tratando de dilucidar hacia adónde vamos, admiro a aquellos que son ukes y se ponen de pie una y otra vez sabiendo que van a ser golpeados…admiro a aquellos que han sido escudo de otros, porque son capaces de soportar uno y mil golpes, porque en el Dojo les han enseñado a ser unos duros…sin darse cuenta.

Me emociono ante los que siendo padres, sacrifican a veces una tarde o una noche por ir al Dojo, sacrificando algún momento con su familia, porque perfectamente podrían no ir a entrenar…si, se demoran a veces más en avanzar y tener una mejor técnica…pero, ¿acaso su esfuerzo se puede medir en técnicas?

No quiero pelear con nadie, solo quería expresar mi respeto por todos aquellos que sabemos que no seremos deportistas de alto rendimiento, pero no dejamos de entrenar y de trabajar los mismos ideales que los antiguos guerreros, porque no solo es guerrero quien sabe pegar fuerte o se sube a un ring, también lo es quien se levanta a trabajar cada día para mantener a su familia, para seguir estudiando o ayudar a otros.

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Los grandes guerreros están a nuestro lado, cada día, en las cosas más simples, sin edad, sin género, simplemente dando la lucha a cada momento por ser feliz y cuidar a los suyos.

A ellos, les digo: No se rindan, sigan entrenando!

Gambatte!

100% Efectividad

Siempre me gustaron las artes marciales, aun cuando solo empecé a practicar formalmente hace 12 años, pero mi padre era Judoka, así que algo de artes marciales había en casa.

Obviamente cuando empecé a entrenar, lo único en que pensaba era entrenar el arte más efectivo, el más letal, el mas agresivo…el más cool…

Hoy, más de una década después de haber empezado este camino, miro atrás en el tiempo y llevo exactamente 12 años sin pelear, sin pegarle a alguien. (Bueno, sin contar a los alumnos del Dojo)

Si en estos años no hubiese mutado como persona, serían 12 años perdidos, ya que no logré demostrar mi “efectividad”.

Hoy, soy estudiante de Bujinkan, además de ser instructor  en Bujinkan Shutoku Dojo y  debo decir que el Budo me transformó, me mostró otra realidad, una realidad más profunda y preciosa, una realidad que para muchos practicantes es difícil de entender en el entusiasmo de la juventud y de la competición.

En realidad no la critico, pero creo que se pueden vivenciar las artes marciales con toda su fuerza y efectividad, cuando por medio de la misma te haces una mejor y mas feliz persona, y aun mas poderosa es el arte, cuando eres capaz de proteger y hacer feliz a otras personas.

Hace poco menos de un mes, tuvimos como Dojo, la oportunidad de hacer clases de Ninjutsu por un día a niños de TELETÓN, organización Chilena destinada a reunir fondos, administrarlos y crear centros de rehabilitación para niños y jóvenes con algún problema de discapacidad física.

Ver las sonrisas y sentir las risas de esos niños y niñas entrenando, a su ritmo y en su forma, además de todos los ayudantes voluntarios de esa organización, quienes se desviven por hacer feliz a estos niños…fue una experiencia enriquecedora a niveles difíciles de plasmar en un escrito.

Fuimos a enseñar Budo y ellos nos enseñaron sobre la Vida, sobre nunca rendirse y perseverar ante cualquier dificultad…escribo y recuerdo a una niña que no tenia sus brazos y que nos saco fotografías con su cámara digital, manipulándola con sus pies…además de que aprendió a hacer Nagare como si fuese lo mas fácil del mundo…¿quién fue el alumno en realidad?

Escribo todo esto, no porque quiera que alguien diga, “que bueno que son quienes entrenan Bujinkan u otra arte marcial”…sino, para graficar que si el arte marcial que practicas, crea sonrisas, crea amistad…es muy probable que sea un gran arte marcial, trascendente y destinada a seguirte toda la vida…o tu a ella ( a esta altura no se que es lo que pasa primero jajajaja!!!!)

Bujinkan es para mi un arte marcial altamente efectiva, porque hoy entreno para ser feliz…y pese a todas las pruebas que me pone la vida…soy muy feliz.

Gracias a todos quienes han aparecido en el camino y me han enseñado, no solo técnicas, sino valores y principios para la vida…han hecho de mi mundo, un mundo mejor.

“Me gustaría que el humor fuera un arma en contra de

la tiranía y una herramienta entre las personas”

Sinfónica Marcial

Cuando un dojo comienza, es una gran aventura para el instructor, se inicia un camino lleno de sueños y expectativas, lleno de visiones y trabajo por delante.

Todo lo anterior, además se ve influenciado con o sin querer por las experiencias vividas por nuestros maestros al iniciar sus dojos, o lo que han vivido otros colegas en esta aventura.

De buscar una analogía, me gusta pensar en un dojo como una gran orquesta, en donde todos los participantes, es decir alumnos e instructor, son parte de un engranaje que debe funcionar armónicamente si se busca un buen resultado.

Los alumnos son muy importantes, son la vida del dojo, son la sangre del dojo, son la música del dojo…son quienes con sus diferentes formas de ser,  entregan el sonido y melodía de sus propios instrumentos, que son sus habilidades y destrezas sumadas a la personalidad de cada uno.

Los alumnos son lo mas preciado que puede tener un dojo, sin ellos…no hay clases en realidad (¿han hecho el intento sin ellos?, no es lo mismo jajajajaajaja!!!!!!).

El instructor es el director de orquesta, esta llamado a armonizar todos los instrumentos que se encuentran en cada clase, ya que no siempre llegan los mismos instrumentos…ni la misma cantidad. Su trabajo es inspirar y entusiasmar a los alumnos, para que den lo mejor de si, el entusiasmo del instructor es esencial para poder transmitir pasión y dedicación a los músicos presentes.

Esto último es en realidad una habilidad que se debe trabajar día a día, mes tras mes, años tras año…no hay un día de clases en que se pueda dar por terminado el trabajo.

Cuando la orquesta se transforma en una familia, entonces empiezan a salir sonidos maravillosos, armonías que se escuchan fuera del dojo, y empiezan a ser parte de nuestra vida, nos acompañan, como la música de una película que nos gusta y la recordamos en cada momento.

Tal vez este es uno de los fines de hacer clases y recibir clases, crear esta sincronía y armonía desde la cual vemos nuestra vida enriquecida por la vida y experiencias  de nuestros compañeros de entrenamiento.

Lo importante es saber que cada uno es parte importante de la estructura de un dojo, el instructor que piensa que el es el centro de todo y que sin el nada puede resultar…esta equivocado, a su vez, el alumno…bueno, son lo mas importante, pero el alumno que desaparece deja espacio para que otro llegue a entrenar.

Los invito a experimentar la vida en el dojo con pasión y energía, dejar la vida en cada clases, sea que seas el director de orquesta o el que esta encargado de los timbales, juguemos a tocar una buena sinfonía y poner música a nuestras vidas marciales.

 

Slow Life

Slow Life

A mediados de los 80 nace un movimiento llamado Slow Life, que hace referencia a tomarse las cosas con calma, lentamente, disfrutando de cada minuto de la vida.

Muchas veces la lentitud va asociada con valores negativos, como la desidia, flojera, desinterés, pero tomarse la vida con calma no puede ser mas opuesto a lo anteriormente dicho, ¿cómo encontrar desinterés en alguien que desea prestar atención a los detalles de la vida?, ¿cómo encontrar algo negativo en querer hacer las cosas bien, disfrutando intensamente de cada paso?

Este concepto de “Lentamente” se ha extendido a la comida, a las ciudades, incluso el sexo…Mmmm interesante jajajaja!!!!!.

Todo lo anterior sin embargo calza con el sentido de las verdaderas Artes Marciales, ya que si alguien busca aprender rápidamente, nada aprende realmente, quien busca rápidos resultados, los obtendrá probablemente, pero la trascendencia de estos es tan rápida y pasajera como su aprendizaje (en mi humilde y l-e-n-t-a opinión)

En el Budo tomarse el tiempo es tal vez uno de los secretos menos interesantes para las personas…aun cuando su importancia sea esencial.

Muchos quieren saber todas y cada una de las técnicas ahora, no mañana…AHORA!, pero ¿qué se logra con eso en realidad?…es como que a un niño de 10 años se le otorgara el 10º o el 15º dan, ¿qué desafío queda para él en el futuro?, ¿qué incentivo puede existir para él en los entrenamientos por venir?

El ser humano es un ser misterioso, las cosas fáciles y rápidas, luego de la emoción inicial, por regla general le dejan de interesar y quedan en el olvido, en cambio los dolores, el trabajo duro y arduo, las cosas que cuestan, de una u otra forma quedan en la memoria, son parte de la historia, y si era conocimiento, por regla general…perdura en el tiempo.

En el Budo, aprender a disfrutar de las pequeñas clases, con 2 o 3 compañeros de entrenamiento, o dictar clases para un reducido número de personas, se puede convertir en un placer y un momento de intenso entrenamiento y compartir conocimientos entre los participantes, como no se logra muchas veces en clases de 30 personas.

Aprender y perfeccionar 1 técnica, antes de aprender 1000, creo que es la forma mas adecuada de hacer artes marciales…l-e-n-t-a-m-e-n-t-e, disfrutando del Kihon Happo, disfrutando del Sanshin no Kata, de cada rodamiento…pero también disfrutando de cada viaje para llegar a un seminario y entrenar, disfrutando de cada almuerzo con Buyus, disfrutando de cada saludo y cada amigo marcial nuevo que traigo de vuelta de cada aventura.

En fin, disfrutar de la experiencia de entrenar, no solo de los 90 o 120 minutos de la clase en el tatami, sino de todo lo que comienza horas antes y sigue muchas veces horas después del mismo.

Vivir Budo!!!!

 

Ilusiones

Queridos Amigos de Bujinkan, algunos ya instructores, otros aun no, pero pronto seguramente lo serán, les escribo para hablarles de la ILUSIÓN, aquella en que muchos caemos cuando llegamos a cinturón negro y luego nos permiten hacer clases y decir que somos INSTRUCTORES.

Hacemos una hermosa arte marcial, una de las mas completas a mi parecer, y tenemos un Sôke vivo, una fuente de luz que brilla desde Japón y nos muestra el camino maravilloso del Budo…pero…el éxito de Hatsumi Sensei es garantía de mi éxito?…en mi caso, el nivel y éxito de mi Maestro es garantía de mi éxito como instructor?…la ILUSION esta en ello que menciono, ser instructor es una tarea ardua, hay mucho trabajo invisible, mas allá del entrenamiento, y mucho, pero mucho sacrificio, aquellos que vemos Instructores con grandes dojos y dictando seminarios, atentos, ellos se ganaron ese espacio con sudor y esfuerzo.

Por eso cuiden lo que tienen, partiendo por el dojo en donde empezaron a entrenar, cuiden a sus amigos y a su instructor.

Cada logro que tengan atesórenlo profundamente, porque no estamos en Japón, no somos el Sôke de Bujinkan o algún súper dotado de las artes marciales, porque tener un cinturón o un parche de tal o cual color no hace que la gente entre a raudales por la puerta del dojo….yo aun, a 8 años de empezar a hacer clases, con una buena cantidad de alumnos,  me toca de vez en cuando llegar a clases de niños por ejemplo y quedarme solo por una hora…porque nadie llega….podría quedarme mascando la molestia, pero ya la experiencia me dice que esto pasa, y volverá a pasar, y como es parte del camino, no me molesto, no lo tomo como algo personal, cuando la gente no llega a clases no es algo contra mi (espero jajajaja).

Algunos creen que por ser muy buenos instructores, van a venir a tocar a la puerta de sus dojos de algún servicio secreto o algún ejercito para rogarles que los entrenen…aun están esperando jajajajaja!

Los grado, ser instructor, incluso una gran técnica no son garantías de nada, son elementos importantes, dentro de una receta mucho mayor de ingredientes para llegar a tener un dojo saludable con alumnos y alumnas vibrantes.

Para llegar a eso se necesita trabajo, sinceridad y muy importante, tener EMPATÍA, sin querer tenemos que saber tratar a 5, 10, 20 o 30 personas, cada una con una historia y una forma de ver las cosas diferente, todas validas, aunque no estemos de acuerdo.

Recuerden, no estamos formando un ejercito, por lo cual la amabilidad debe ser la tónica con nuestros alumnos, nunca exigir algo que no seamos capaces de hacer nosotros (jamás me verán pidiendo un salto mortal atrás…simple, yo no puedo hacerlo)….y tal vez un elemento esencial en la vida y por ende para hacer clases, NUNCA OLIVDAR LA SONRISA EN EL ROSTRO, PORQUE MUCHA GENTE NO SOLO VA A BUSCAR TÉCNICAS, SINO QUE TAMBIEN UNA PALABRA AMABLE QUE LE ARREGLE EL DÍA.

Y LA RENUNCIA MAS GRANDE, LOS ALUMNOS NO SON AMIGOTES (AMIGOS SI), NUNCA, PERO NUNCA MOSTRAR LA HILACHA (en Chile es mostrar un comportamiento fuera de lugar o inadecuado) EN FRENTE DE ELLOS, PORQUE ESTARIAMOS  DEMOSTRANDO SER UNA PERSONA EN EL DOJO Y OTRA AFUERA, ESA DICOTOMÍA MATA CUALQUIER DISCURSO DENTRO DEL DOJO POR FALTA DE CONSECUENCIA.

Por ultimo, un alumno sabe menos porque lleva menos tiempo entrenando, pero después de un tiempo, ellos también hacen su camino, van a seminarios, viajan por el mundo, llegan a Japón,…se transforman en Buenos Budokas, por lo mismo no los traten como niños, porque va a llegar un momento en que ustedes aprendan de ellos,

Si tienes miedo de que algún día tus alumnos te superen…no estas listo para hacer clases, porque significa que dejaste de entrenar y eso…eso mata a cualquiera.

 Un abrazo!

Madrugadas sin dormir a fines de Mayo, 2012

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